El mal de los piojos



De Codas las enfermedades legcndarias y fantisticas de la antigne-dad, la ftiriasis, o pediculosis, el mal de los piojos, fuc la mss curio• sa y extratia. Se crefa que en los humores corrompidos de aquellos que padecfan esta enfermedad se engendraban espontineamente los piojos, y que en la piel se formaban tumores Ilenos de estos in-scctos, pero sin pus. Cuando uno de estos tumores reventaba o se punzaba, una corriente de insectos manaba de él. La carne del que sufría este mal era comida lentamente y se transustanciaba en pio-jos, y él perecía miserablemente de esta "enfermedad que es la más horrible de todas". Se creía con toda cenen que la (litiasis era un castigo divino para tiranos, profanadores y enemigos de la religión. La creencia en el castigo del mal de los piojos estaba bien estableci-da en la antigüedad y persistió hasta los primeros años del siglo xix. En la literatura médica la ftiriasis fue aceptada incluso durante más tiempo, y muchos casos fueron comunicados hasta bien entrado el siglo xix. En el decenio de 1860 fue abolida finalmente de los libros de texto tras un intenso debate entre algunos de los principales der-matólogos de la época.

LA FTIRIASIS EN LA ANTIGÜEDAD

Los anales de la ftiriasis se remontan muy atrás en el tiempo. Una de las primeras descripciones de la enfermedad fue hecha por Aristóteles en su Historia de los animales. Aristóteles creía que los piojos eran producidos en la carne del cuerpo humano y que se reunían en pequeñas erupciones en la piel. Cuando estas erupcio-nes se abrían brotaba una masa de piojos, mas no un fluido puru-lento. Unos cien años después, en 240 a. C., el geógrafo e historia. dor Antígono Caristio describió una enfermedad semejante: los piojos se formaban en la carne y cuando se abrían los nódulos bajo la piel, que estaban llenos de insectos, éstos brotaban como un en-jambre. Antígono Caristio fue, al parecer, el primero que llamó a la enfermedad marina pedieularit, nombre que conservaría durante más de dos mil años.

Otro relato curioso de Ia ftiriasis fue dejado por el historiador Diodoro Simlo aproximadamente en el alto 50 a. C. Los miembros de una tribu norafricana de comedores de saltamontes morfan con frecuencia de ftiriasis, criando en su cuerpo un tipo peculiar de pio-jos alados feroces. Al principio de Ia enfermedad apareclan erup-ciones en la piel del pecho y el estamago, que picaban mucho, y que pronto se extendian por todo el cuerpo. Cuando una dc cstas erup-ciones era rasgada con las ufias, manaba de ella una multitud de in-sectos. Los tejidos del paciente eran comidos poco a poco y los insectos surgfan dc muchos agujeros pequetios en la piel. Diodoro especulo sobre si la extratia dicta de esta gente o el clima caliente podfan ser la causa de esta enfermedad endEmica. Celio Aurelian, en su obra sobre enfermedades agudas y cr6- nicas, tambien reconoci6 la diferencia entre los piojos ordinarios y los piojos nsalvajes" de la pfitiriasis que penetraban en los tcjidos del cuerpo. Hipacrates nunca mention el mal de los piojos. per° este padecimiento se menciona varias vcces en las obras de Gale-no, quien creia que los piojos podian formarse muy adentro de la piel y crear diviesos bastante grandes. Al igual que Arist6teles. Ga-len atribuy6 la enfermedad a un exceso de humedad caliente en el cuerpo. Plinio el Viejo tambien consider6 la pediculosis en su Historia natural. Sostuvo que los insectos Sc formaban en la sangre del pacicntc y comlan su came. Como tratamiento recomend6 fro-tar todo el cuerpo con jugo de uva de Taminia o con jugo de be-labor° y aceite.

0 comentarios: