Psicologia social para la medicina actual



Como afirman Friedman y DiMatteo (1979), existe aún un marca-do dualismo cartesiano a la hora de enfocar el tema de la salud: exis-ten, por una parte, desórdenes psicológicos, cuyo origen está en la mente (enfermedades mentales, depresiones, ansiedad, hábitos per-judiciales para la salud, etc.) y, por otra parte, problemas físicos, cuyo origen está en el organismo corporal (enfermedades de las célu-las, los tejidos o los órganos, traumatismos, etc.). Pues bien, los médi-cos y enfermeras son educados y entrenados para tratar sólo estos últimos problemas, y para tratarlos con drogas o con la cirugía. 

Ahora bien, este dualismo mente-cuerpo es tan simplista como falso. Y es que no es posible atender los daños del cuerpo dejando de lado los aspectos psicológicos del cuidado médico. Sencillamente, ello resulta totalmente ineficaz. Y no sólo en cuanto al tratamiento, sino que las propias causas de las enfermedades físicas, corporales, poseen un origen claramente psicosomático, o mejor dicho, psico-socio-somático. Además no hay enfermedades sino enfermos, como tantas veces se ha dicho, y por consiguiente, no es posible entender la enfermedad somática sin acudir tanto a los aspectos psicológicos del paciente como a su contexto social. 

De ahí la eficacia de los placebos (Wolf, 1954; Jones, 1977; Pérez Alvarez, 1987). "Tal vez este dualismo que aún dura tras tanto tiempo refleja una precaución innata de reacción contra las nociones medievales de las causas demoníacas de la enfermedad... (Sin embargo) recientemente ha habido un movimiento hacia una filosofía 'holística' de la medi-cina. Mientras la mayoría de la medicina moderna tiende a aislar la enfermedad y a concentrarse estrechamente en ella, el enfoque ho-Iístico intenta ver al individuo como un todo. No es suficiente tratar los síntomas; hay que tratar también todo el ambiente físico, social y emocional del individuo. 

Tal vez de forma no sorprendente, tales cuestiones son a menudo olvidadas en la sofisticada tecnología de los actuales diagnósticos y tratamientos. Máquinas de diálisis, scanners CAT, marcapasos y otros prodigios tecnológicos similares dirigen la atención hacia los problemas y los mecanismos específicos, y la apar-ta de otras influencias sobre la salud del paciente. El principal valor del movimiento holístico proviene de su intento de neutralizar la fragmentación de la medicina moderna" (Friedman y DiMatteo, 1979,p. 2). 

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