Salud Comunitaria



No es por azar que he colocado este capítulo sobre Salud Comuni-taria al final del libro: se trata realmente de algo así como las con-clusiones de esta obra: sólo se pueden resolver los problemas de salud, tanto física como psicológica, acudiendo a un enfoque social, o mejor, psicosocial. Y la mejor forma de hacerlo es precisamente a través de técnicas y estrategias comunitarias. 

De una u otra manera hemos estado tratando a lo largo de todo el libro un solo tema: el de la integración social frente a aislamiento so-cial. Continuamente hemos estado repitiendo que para prevenir los problemas de salud, e incluso para curarlos o para una eficaz y rápida recuperación tras la curación, la gente necesita de los demás. Ahora bien, no toda influencia social lleva a una buena salud. A ve-ces ocurre justo lo contrario. No olvidemos que incluso el "apoyo so-cial" podría tener efectos negativos. De ahí que una buena estratae-gia comunitaria satisface la necesidad que la gente tiene de los demás, pero proporcionando además apoyos sociales eficaces. 

Así, Yule (1985) hace referencia a los padres como colegas en el trata-miento de las incapacidades, por ejemplo, para superar la resistencia natural a emprender ejercidos dolorosos en el caso de niños con artri-tis reumatoide. Pero tal vez los programas de Salud Comunitaria se caractericen sobre todo por su labor en la prevención. Como afirman Orford y Feldman (1985, p. 481), la prevención "es el tema principal del naciente campo de la psicología comunitaria", sobre todo en te-mas como depresión, alcoholismo y adicción a otras drogas. 

Además, el propio McGuire (1985) señala que los tratamientos individualiza-dos, sean conductuales o psicodinámicos, son costosos. De ahí el atrac-tivo de los programas de campo a gran escala, tan útiles y apropia-dos para ser inclu'idos en los programas de salud comunitaria. Un ejemplo destacado de este tipo de labor preventiva aplicada es el proyecto de enfermedades cardíacas de Stanford, descrito por McGuire (1985) y que nosotros ya vimos en el capítulo 7. 

Y desde luego que la Salud Comunitaria debería ejercer su labor preventiva principalmente a través de lo que podemos llamar "preparación para la vida", particularmente a través de la capaci-tación y entrenamiento en habilidades sociales, como ya hemos visto en el capítulo anterior. En suma, pues, de alguna manera podemos decir que una conclusión lógica' de los capítulos anteriores consistiría en proponer la Salud Comunitaria como alternativa a la Medicina tradicional. De ahí que este último capítulo lo dediquemos a analizar la Salud Comunitaria, sus supuestos, sus implicaciones, etc. 

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