Servicios sanitarios



Se requiere perspectiva histórica para poder percibir en toda su impor-tancia la contribución relativa de los servicios sanitarios al bienestar de la sociedad. Aunque más adelante se comenta con mayor profundidad la contribución a los determinantes de la salud, cabe destacar que en los dos últimos siglos la frontera de posibilidades de tratamiento de enfermeda-des no ha dejado de ampliarse. Basta recordar la mortalidad existente a mitades del siglo XIX debida a condiciones imputables a microorganismos transmitidos por el aire, el agua o los alimentos para comprobar que en algo más de un siglo dichas muertes se han reducido a menos de un 5% de la cifra que representaban en su día:

 Esto es, hace un siglo dicha tasa era veinte veces la actual (Mc. Keown, 1976, p. 54). Es cierto, sin embar-go, que ni todos los éxitos de mejora del estado de salud de la población se pueden imputar sin más a los avances sanitarios, ni para algunos de ellos con exclusividad. Para algunas patologías sin duda éste es el caso, como cuando se empiezan a prescribir medicamentos 

antimicrobiales, a partir del primer tercio del siglo XX (la vacuna para el sarampión, la peni-cilina para la fiebre escarlata); para otras patologías fue, sin embargo, el propio desarrollo económico, de la mano de las innovaciones agrarias o tecnológicas, el factor decisivo (como en el caso de las mejoras nutritivas, el tratamiento del agua y su ciclo o la pasteurización de la leche). 

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